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Del corazón de Georgia para Venezuela: la historia de cómo Middle Georgia convirtió la angustia en esperanza

La preocupación por familiares y amigos tras los terremotos del 24 de junio movilizó a la comunidad del centro de Georgia. En cuestión de horas, residentes, empresarios y voluntarios reunieron cerca de 200 cajas con ayuda humanitaria que luego se integraron a un operativo estatal de 107 toneladas con destino a las familias afectadas en Venezuela.

El teléfono no sonaba

Desde su casa en Warner Robins, Mara Pacheco no podía apartar la vista de su teléfono.

Las noticias mostraban una y otra vez las imágenes de los terremotos que sacudieron Venezuela el pasado 24 de junio. Mientras los equipos de rescate trabajaban entre edificios dañados y comunidades afectadas, ella intentaba comunicarse con familiares y amigos.

Nadie respondía.

Para muchos era una tragedia ocurrida a miles de millas de distancia.

Para Mara era revivir uno de los capítulos más difíciles de su vida.

Hace más de dos décadas sobrevivió a la tragedia de La Guaira, el deslave de 1999 que marcó para siempre la historia de Venezuela y la de miles de familias.

Por eso, cuando comenzaron a circular las primeras imágenes de los recientes terremotos, el miedo regresó de inmediato.

Mara Pacheco, venezolana, residente de Warner Robins

 

“Cuando me enteré de los terremotos me sentí desesperada. No sabíamos nada de nuestros familiares ni de nuestras amistades y no teníamos comunicación con nadie. Después, al ver las imágenes, me puse peor. Mi corazón está destrozado.”

 

 

 

Las horas pasaban y las fallas en los servicios de electricidad y comunicaciones hacían casi imposible conocer la situación real de quienes permanecían en las zonas afectadas.

Hasta que finalmente llegó un mensaje de voz.

Era Rosa, una amiga de Mara que continúa viviendo en Venezuela.

“Dentro de lo que cabe, estamos bien. Algunos pudieron salir a tiempo y toda mi familia está con vida. Estamos viviendo mucha zozobra y angustia. No le había contestado porque no teníamos luz. Ayer nos restablecieron el servicio y hoy pudimos conectarnos con internet de emergencia para comunicarnos.”

Escuchar su voz fue un alivio.

Pero también confirmó que muchas familias seguían enfrentando momentos de incertidumbre y necesitaban apoyo.

La Guaira, Venezuela, después de los terremotos del 24 de Junio, 2026

Cuando el corazón sigue estando en Venezuela

La historia de Mara refleja el sentir de muchos venezolanos que hoy viven en Middle Georgia.

En ciudades como Warner Robins, Macon, Perry, Centerville, Fort Valley y otras comunidades del centro del estado, cientos de familias han construido una nueva vida sin perder el vínculo con el país donde nacieron.

Allí siguen viviendo padres, hijos, hermanos, abuelos y amigos.

Por eso, cuando ocurrieron los terremotos, la tragedia también se sintió en Georgia.

Mara reconoce que cada imagen le hizo recordar lo que vivió durante la tragedia de La Guaira.

“Yo fui sobreviviente de la tragedia de La Guaira en 1999 y puedo decir que es una de las experiencias más horribles que he vivido. Es algo que nunca se olvida. Todo esto me trajo muchos recuerdos.”

Tragedia de La Guaira, Venezuela, 1999

A pesar del dolor, también encontró esperanza al ver la respuesta que comenzó a organizarse desde distintos lugares.

“Gracias a Dios ha llegado mucha ayuda desde diferentes lugares. Ellos no están solos como estuvimos nosotros en ese momento. Solo le pido a Dios que siga enviando ayuda para que nuestra gente pueda salir adelante.”

Ese mismo sentimiento fue el que, pocas horas después, impulsó una movilización solidaria en el corazón de Georgia.

Parte de la recolección llevada a cabo en Los Comales Mexican Restaurant, Warner Robins

La solidaridad comenzó con un llamado

Mientras decenas de familias intentaban comunicarse con sus seres queridos en Venezuela, en Middle Georgia empezaba a tomar forma una respuesta comunitaria.

NotiVisión Georgia decidió utilizar todas sus plataformas informativas para coordinar la iniciativa, convocar voluntarios y mantener informada a la comunidad sobre las necesidades más urgentes.

La respuesta fue inmediata.

Los Comales Mexican Restaurant abrió sus puertas como centro oficial de acopio para recibir las donaciones.

V&R Antojitos Boricuas movilizó a clientes, amistades y miembros de la comunidad para compartir la convocatoria y sumar más personas al esfuerzo.

El Mercadito, en Fort Valley, puso a disposición su camión para transportar gratuitamente toda la ayuda hasta Atlanta.

Kings of Barbers, inmediatamente se unió como centro de acopio en Macon.

Cada uno aportó desde donde podía.

Todos trabajaron con un mismo objetivo.

En pocas horas comenzaron a llegar medicamentos, alimentos no perecederos, agua potable, ropa, artículos de higiene personal, alimento para mascotas y otros productos esenciales.

Pero junto a las donaciones también llegaron más de 40 voluntarios dispuestos a clasificar cajas, organizar suministros, cargar vehículos y hacer todo lo necesario para que la ayuda llegara a su destino.

Algunos voluntarios que dijeron presente para ayudar, junto al dueño de Los Comales: José Alfredo Reyes

Middle Georgia respondió

La convocatoria reunió a residentes de distintas ciudades del centro de Georgia.

Familias provenientes de Warner Robins, Macon, Perry, Centerville, Fort Valley y comunidades cercanas comenzaron a llegar durante toda la jornada.

Algunos llevaban donaciones.

Otros ofrecían algo igual de valioso: su tiempo.

Mientras unos clasificaban medicamentos, otros organizaban alimentos o empacaban artículos de higiene personal.

Había quienes cargaban cajas sin descanso.

Otros coordinaban la logística para aprovechar cada espacio disponible.

La respuesta superó las expectativas de los organizadores.

Lo que comenzó como una iniciativa impulsada por la comunidad venezolana terminó convirtiéndose en una muestra de solidaridad de toda Middle Georgia.

Nicole Monserrat fue una de las voluntarias que participó durante la jornada.

Al recordar ese día, hay una imagen que permanece en su memoria.

Nicole Monserrat, residente de Warner Robins

“Lo que más me conmovió fue ver cómo toda la comunidad se unió para apoyar a los venezolanos, sin importar de dónde eran. Muchas personas tomaron tiempo de su día para venir, ayudar, clasificar donaciones y entregar productos para las familias afectadas en Venezuela.”

 

 

 

 

 

 

 

Su testimonio resume el ambiente que se vivió durante toda la campaña.

No importaba el país de origen.

No importaba el idioma.

Lo importante era ayudar.

Al finalizar la jornada, el esfuerzo colectivo había permitido reunir cerca de 200 cajas con medicamentos, alimentos, agua potable, ropa y artículos de primera necesidad.

Cada caja representaba mucho más que ayuda material.

Era la forma en que una comunidad decía presente cuando más se necesitaba.

Con los vehículos completamente cargados, las donaciones emprendieron el viaje hacia Atlanta.

Allí comenzarían una nueva etapa de un esfuerzo humanitario mucho mayor.

Las cerca de 200 cajas reunidas por la comunidad de Middle Georgia llegaron a Atlanta para integrarse a una operación humanitaria que crecía minuto a minuto.

Su destino era Principito Foundation, organización sin fines de lucro que coordinó la recepción y clasificación de donaciones provenientes de decenas de centros de acopio establecidos en distintas ciudades de Georgia.

Lo que había comenzado con una convocatoria organizada en cuestión de horas desde el corazón del estado ahora formaba parte de un esfuerzo mucho mayor.

Al concluir la primera fase de la campaña, Principito Foundation confirmó que la solidaridad de miles de personas permitió reunir 107 toneladas de ayuda humanitaria, entre medicamentos, alimentos, agua potable, ropa, productos de higiene personal y otros artículos esenciales.

Las cerca de 200 cajas enviadas desde Middle Georgia pasaron a formar parte de ese cargamento.

Ropa, comida, insumos médicos, agua, entre otros; fue lo recogido por la omunidad de Middle Georgia

Una red de solidaridad que sigue creciendo

Cuando NotiVisión Georgia llegó a Plaza Las Américas, en Atlanta, el movimiento era constante.

Voluntarios clasificaban cajas, organizaban alimentos, etiquetaban suministros y preparaban los camiones que partirían al día siguiente rumbo a Miami.

En medio de esa jornada, Soraly Arteaga, directora de Principito Foundation, hizo una pausa para explicar el alcance de la operación.

Soraly Arteaga, Directora de Principito Foundation

 

 

“La tragedia es inmensa, pero también es inmenso el corazón de la gente.”

 

 

 

Arteaga destacó que la respuesta de la comunidad superó todas las expectativas y aseguró que el trabajo no terminaría con ese primer envío.

“Esto apenas es la fase uno. Después vendrán la fase dos y la fase tres. La tragedia es grande y la solidaridad también.”

La directora explicó que la ayuda reunida en Georgia sería enviada inicialmente a Miami y, desde allí, continuaría el proceso logístico en coordinación con Global Empowerment Mission (GEM) y We Love Foundation, organizaciones encargadas de apoyar el traslado y la distribución de los suministros hacia las zonas afectadas en Venezuela.

También señaló que la campaña continuará durante las próximas semanas para responder a las necesidades que siguen enfrentando miles de familias.

Ayudar porque alguna vez también se necesitó ayuda

Entre quienes impulsaron la campaña desde Middle Georgia estuvo Taish Marie Reyes, propietaria de V&R Antojitos Boricuas.

Para ella, las imágenes provenientes de Venezuela despertaron recuerdos muy personales.

Pensó inmediatamente en el paso del huracán María por Puerto Rico y en la impotencia que sintió entonces al no poder hacer más por quienes lo habían perdido todo.

Esta vez decidió actuar.

Movilizó a clientes, amistades y miembros de la comunidad para compartir la convocatoria y lograr que más personas se sumaran a la iniciativa.

“Cuando vi todo lo que estaba pasando en Venezuela, lo primero que pensé fue en mi familia y en todo lo que vivimos con el huracán María en Puerto Rico. En ese momento yo no tenía cómo ayudar, pero ahora que más personas nos conocen y cuento con el apoyo de mi esposo, le dije: ‘Vamos a hacerlo’.”

La respuesta de la comunidad la emocionó profundamente.

“Me siento muy agradecida con todas las personas a las que les enviamos un mensaje pidiendo que compartieran la convocatoria y que dijeron presente. Me siento muy feliz y lo volvería a hacer, si fuera necesario, por Venezuela y por cualquier parte del mundo.”

Su historia refleja una realidad que se repitió durante toda la campaña: muchas personas ayudaron porque alguna vez también entendieron lo que significa enfrentar una tragedia.

Un legado que también viaja en cada caja

Entre las familias que participaron en la jornada estaba la de Ianna Montilla Anciani.

Mientras ayudaba a empacar donaciones, también aprovechaba la oportunidad para enseñarles a sus hijos una lección que considera fundamental.

“Para mi familia, ayudar a Venezuela en este momento significa muchísimo. Es recordar de dónde venimos y aprovechar para enseñarles a nuestros hijos que el sufrimiento de otras personas no tiene fronteras. Aunque estamos a miles de millas de distancia, nuestro corazón sigue estando con nuestro país.”

Para Ianna, la solidaridad no solo consiste en entregar una caja con alimentos o medicamentos. También significa transmitir valores.

Familia Montilla Anciani

“Queremos que ellos aprendan que la compasión, la solidaridad y el ayudar a los demás son valores que recibimos y que ahora queremos heredarles. Un pequeño gesto de amor puede convertirse en esperanza para quienes hoy lo han perdido todo. Ese es nuestro granito de arena, nuestro granito de amor hacia Venezuela.”

Sus palabras resumen el verdadero significado de la jornada.

No se trató únicamente de reunir donaciones. Se trató de demostrar que una comunidad unida puede convertirse en esperanza para otras personas, incluso cuando se encuentran a miles de millas de distancia.

¿Qué significa esta historia para nuestra comunidad?

Las tragedias no siempre ocurren cerca de casa.

Pero la solidaridad sí.

Los terremotos del 24 de junio ocurrieron en Venezuela. La respuesta nació en Middle Georgia.

Desde Warner Robins, Macon, Perry, Centerville, Fort Valley y otras comunidades del centro de Georgia, empresarios, voluntarios y familias demostraron que la distancia nunca es un obstáculo cuando existe el deseo de ayudar.

Las cerca de 200 cajas que partieron rumbo a Atlanta transportaban medicamentos, alimentos, agua potable y artículos esenciales.

Pero también llevaban algo imposible de empacar: La esperanza.

La certeza de que, incluso a miles de millas de distancia, había una comunidad que decidió no permanecer indiferente.

Tal vez quienes donaron nunca conozcan a las familias que recibirán esa ayuda.

Y quizá eso sea lo menos importante.

Lo verdaderamente importante es que, cuando Venezuela necesitó una mano, Middle Georgia respondió.

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