El último eco del Holocausto en español: Las sobrevivientes que vencieron al olvido
A 81 años de la liberación de Auschwitz, Ita Bartuv y Mina Weil, dos de los últimos 200,000 supervivientes judíos en el mundo, relatan en español su huida de la Europa nazi. Sus testimonios, que transitan por identidades ocultas en Albania y el exilio en el Cono Sur, representan la memoria viva de una generación que hoy tiene una edad promedio de 87 años

Historia y Supervivencia
Este 27 de enero de 2026 marca el 81.º aniversario de la liberación de Auschwitz-Birkenau. Según un informe de la Claims Conference, quedan aproximadamente 196,600 sobrevivientes judíos vivos en 90 países. La edad media de esta población es de 87 años; más del 30 por ciento tiene 90 años o más, y poco más del 1 por ciento son centenarios. Casi todos los supervivientes actuales (97 por ciento) eran niños durante el Holocausto. Entre estas voces, destacan las de Mina Weil e Ita Bartuv, quienes mantienen viva la historia en castellano.

Mina Weil: La traición del oro y el puerto oscuro de Argentina
A tan solo unos días de cumplir 100 años, Mina Weil recuerda con nitidez el fin de su infancia en la Italia fascista. “No me puedo olvidar esa escena: papá estaba con el diario en que se anunciaba las leyes raciales de Mussolini; daban a los judíos seis meses ya para irse”, evoca. Bajo el régimen, el adoctrinamiento era total: “Cuando Mussolini hablaba, toda Italia tenía que escucharlo. Nos enseñaban a coser y bordar, porque para él lo más importante era que la mujer fuera para la casa y nada más”.

Mientras millones de madres entregaban sus anillos de boda de oro por trozos de acero creyendo salvar a su país, el dictador planeaba su huida con maletas llenas de ese mismo tesoro. Mina fue testigo de cómo la fe de un pueblo fue saqueada antes de que su familia tuviera que huir: “Mussolini escapaba con muchos cofres donde había anillos de oro”.
Con solo 12 años y sin saber una palabra de español, Mina llegó a Argentina tras 18 días en el mar. “Lo entiendes cuando de pronto el barco se aleja y llegas a un puerto oscuro y nublado”, recuerda. Su destino fue distinto al de su tía Lea, quien intentó llegar a Haifa en un pequeño barco, pero fue devuelta por los ingleses a “los brazos de los nazis” para ser asesinada. Tras integrarse en Argentina, Mina finalmente cumplió su sueño de llegar a Israel, país donde hoy, convertida en autora del libro El último día, se prepara para celebrar su centenario rodeada de su familia.
Ita Bartuv: La identidad musulmana y la vida en Chile
Ita Bartuv, de 82 años, nació en Albania bajo la identidad musulmana de Drita (“Luz”). Sus padres huyeron de Skopje, Macedonia, en 1943 tras ser alertados de que los judíos serían arrestados esa noche. De los 11,300 judíos de Macedonia, solo sobrevivió el 2%; el resto fue exterminado en Treblinka.
Tras la guerra, se instalaron en Chile. Durante años, Ita y su hermana creyeron ser cristianas debido al entorno escolar y el clima anti-judío de la época, hasta que sus padres les revelaron la verdad. En Israel, Ita ocultó su pasado por tres décadas:
“No se lo conté a nadie, ni a mis mejores amigos. Todos sabían que yo era chilena. No tenían idea de que tenía algo que ver con el Holocausto. Trabajé 30 años en una escuela y los maestros no sabían nada. Solo cuando me jubilé decidí donar mis fotos a Yad Vashem para que no terminaran en la basura. Soy el archivo de mi familia”.
El testimonio de estas mujeres no es solo un relato de supervivencia personal; es el cierre de un capítulo donde la historia se cuenta en primera persona. Con el paso de los años, el mundo se enfrenta a una transición inevitable: el paso de la memoria viva a la memoria histórica. Cuando las últimas voces como las de Mina e Ita se apaguen, la responsabilidad de narrar la Shoá recaerá exclusivamente en los archivos y en el compromiso de las nuevas generaciones para evitar que la indiferencia erosione la verdad.
Hoy, el español —el idioma que les dio refugio en Argentina y Chile— sirve como el último puente para que el horror de la Europa nazi no sea una cifra lejana, sino una lección vigente sobre la fragilidad de la libertad. La persistencia de sus recuerdos es, en última instancia, el triunfo definitivo sobre el intento nazi de borrarlas de la faz de la tierra.
