Mujer

“Hay pingüinos en mi cama”: Cuando el cansancio nos quita las ganas de sentir

¿Cómo fue que este frío llegó a nuestro cuarto?", se pregunta Magaly. No es el aire acondicionado, ni que se haya acabado el amor; es el relato de una mujer que, de tanto aguantar y resolver, terminó sintiéndose de piedra

Hay un dolor que no se nota por fuera, pero que pesa mucho por dentro: es el dolor de sentirse “seca” emocionalmente. Es ese momento en que te das cuenta de que, aunque estás ahí con tu familia, una parte de ti se apagó. Como dice la famosa canción de Ricardo Arjona, “Pingüinos en la cama”, a veces parece que el hielo y la distancia se metieron entre tú y tu pareja, convirtiendo tu habitación en un lugar extraño y frío.

Para proteger la privacidad de la persona que nos abrió su corazón, usaremos el nombre ficticio de Magaly. Ella decidió contarnos su experiencia para que otras mujeres encuentren respuestas y entiendan que lo que les pasa tiene una explicación y, sobre todo, una solución.

El momento en que Magaly tocó fondo

Magaly nos contó algo que muchas callan por vergüenza; un momento que le rompió el corazón y la hizo sentir que ya no era la misma.

“Era nuestro aniversario”, nos dijo Magaly con los ojos llenos de lágrimas. “Mi esposo se acercó, me abrazó por la espalda y me dijo algo cariñoso. En cualquier otro momento, yo me hubiera sentido feliz. Pero esa noche, sentí que su contacto me quemaba. Me puse tiesa, encogí los hombros y mi mente solo gritaba: ‘¡Suéltame, por favor, no me toques!’. Me solté rápido y me encerré en el baño a llorar en el piso. Me sentía un monstruo. Yo lo amo, pero mi cuerpo lo rechazaba como si fuera un extraño. Esa noche pensé que estaba dañada para siempre”.

¿Por qué nos volvemos de hielo?

Ese es el sufrimiento que muchas mujeres viven en silencio: el miedo a un abrazo o a una caricia. No es que no quieras a tu pareja, es que tu cuerpo ya no tiene “espacio” para el cariño porque está demasiado cansado de luchar con las preocupaciones de cada día.

Una caricia, en vez de darte paz, te pone nerviosa o te hace sentir invadida. Y luego viene la culpa, esa voz que te dice que eres una “mala mujer” o que ya no tienes sentimientos. Pero la realidad es que no es falta de amor, es que tu cuerpo ha fabricado un escudo de hielo para que no te duela nada más. Cuando vives con tanto estrés, tu cerebro se pone en “modo defensa” y sentir ternura le parece peligroso.

El deshielo: No estás sola

Lo que más asusta es esa sensación de estar “anestesiada”. Mirar a tus hijos o a tu esposo y sentirte como una máquina que cumple funciones, pero que perdió el alma en el camino.

En NotiVisión Georgia, al escuchar historias tan valientes como la de Magaly, decidimos que no podíamos quedarnos de brazos cruzados. Por eso, hemos creado una alianza con los creadores del Workbook “No estás Rota”. Este manual de trabajo es una guía sencilla diseñada para mujeres que quieren volver a sentir calor en el pecho. Te enseña que ese frío no es tu culpa, sino una reacción de tu cuerpo al agotamiento.

Un camino de regreso hacia ti

Si al leer la historia de Magaly sentiste que alguien finalmente puso en palabras lo que tú vives en silencio, queremos decirte que el invierno no tiene por qué ser eterno. A veces, la herramienta adecuada es el permiso que necesitamos para empezar a sanar.

Si estás lista para entender tu cuerpo, soltar la culpa y permitir que la calidez regrese a tu vida, te invitamos a conocer el recurso que ayudó a Magaly en su proceso. Es una invitación a reencontrarte, a tu ritmo y en tu propio espacio.

Puedes encontrar el Workbook “No estás Rota” aquí https://hotm.io/noestasrota y comenzar tu propio deshielo hoy mismo.

Porque en NotiVisión Georgia creemos que tu bienestar es la noticia más importante. No tienes que seguir habitando ese vacío; la primavera también es para ti.

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