Estados Unidos exige fianza para visas B1/B2 a venezolanos y cubanos a partir del 21 de enero

El Departamento de Estado de los Estados Unidos anunció que, a partir del 21 de enero de 2026, los ciudadanos de Venezuela y Cuba que soliciten una visa B1/B2 —utilizada para turismo o viajes de negocios— deberán pagar una fianza durante la entrevista consular.
La cantidad de la fianza será determinada por el funcionario consular al momento de la entrevista y podrá ser de $5,000, $10,000 o $15,000 dólares, dependiendo de criterios que serán evaluados caso por caso, según explicó el Departamento de Estado en su comunicado oficial.
La medida responde a cambios en la política migratoria estadounidense que buscan asegurar el cumplimiento de los requisitos de entrada al país por parte de los solicitantes de estas nacionalidades. El pago de la fianza funcionará como una garantía adicional de que los viajeros con visas B1/B2 retornarán a sus países de origen al concluir su visita temporal a los Estados Unidos.
Hasta el momento, el Departamento de Estado no ha detallado los criterios específicos que se emplearán para fijar los montos de las fianzas en cada caso. Tampoco se ha aclarado si existirán condiciones para la devolución de estos pagos o bajo qué circunstancias podrían ser reembolsados.
Organizaciones de defensa de derechos de inmigrantes y abogados especializados han reaccionado a la medida con preocupación, argumentando que una fianza de estas dimensiones podría representar una barrera significativa para ciudadanos venezolanos y cubanos con recursos limitados, incluso para viajes de carácter familiar o médico.
Algunos expertos han señalado que esta política podría afectar desproporcionadamente a solicitantes de bajos ingresos y a quienes ya enfrentan dificultades económicas.
Hasta ahora, el Departamento de Estado ha indicado que la nueva política será implementada de forma gradual y que se proporcionará información adicional a los solicitantes en los consulados estadounidenses de la región.
La medida forma parte de una serie de modificaciones recientes en las políticas migratorias y consulares dirigidas a gestionar el flujo de visitantes y asegurar el cumplimiento de los términos de las visas temporales otorgadas por Estados Unidos.




