“95% Paraíso, 5% Infierno”
El Testimonio de una Madre que Recuperó a sus Hijos del Cautiverio

“95% Paraíso, 5% Infierno”
El Testimonio de una Madre que Recuperó a sus Hijos del Cautiverio
Desde el sur de Israel, la historia de Silvia Cunio, una madre con raíces en Argentina, encapsula la resiliencia humana. Tras el secuestro de ocho miembros de su familia y dos años de incertidumbre en el Kibutz Nir Oz, comparte cómo la esperanza se convirtió en su única arma.
“Mientras usted recibe esta información en Georgia, me encuentro en el sur de Israel, muy cerca de la frontera con la Franja de Gaza, haciendo esta cobertura. Aquí se encuentra el Kibutz Nir Oz, una pequeña comunidad que para la familia de Silvia Cunio no era solo un hogar, sino un modo de vida cooperativo, basado en la agricultura y la vida en común.” – Mónica Pirela / CEO, NotiVisión Georgia
La Vida en el Kibutz Nir Oz
Era el lugar donde la vida, a pesar de las alarmas ocasionales, se desarrollaba en relativa paz. Silvia, una madre con cuatro hijos en total, definía ese frágil equilibrio de su vida así: un “95% paraíso y 5% infierno”. Ese equilibrio se rompió la mañana del 7 de octubre de 2023.

Una Mañana que Cambió la Historia: El Asalto
A las 6:29 de la mañana, la alarma no era por un cohete distante. Lo que comenzó como una rutina de resguardo — “Estamos acostumbrados a meternos en el cuarto de seguridad (mamad) y esperar 10 minutos hasta que se escucha el ‘boom’”— se transformó en una masacre.
Aproximadamente 6,000 infiltrados, armados con coches, motos, armas y todo terreno, entraron a la comunidad. La crudeza del ataque se sintió directamente en la casa de su hijo, David Cunio. Los terroristas entraron disparando y quemando propiedades para forzar a las familias a salir.
Irónicamente, el cuarto de seguridad, diseñado para proteger del fuego aéreo, no pudo con el asalto terrestre. David, su esposa y sus dos hijas fueron secuestrados allí.
Lamentablemente este no es más mi hogar… vivir acá en esta época no es bueno.— Silvia Cunio

Fuego, Túneles y Soledad: El Cautiverio de los Hijos
De los cuatro hijos de Silvia Cunio (David, Ariel, Eitán y Lucas), dos de ellos, David y Ariel, fueron secuestrados y llevados a Gaza. En total, ocho miembros de la familia extendida de Silvia fueron tomados como rehenes durante el asalto, un golpe devastador que afectó directamente a la mitad de sus hijos.
Eitan y el Incendio: Su hijo Eitan y su familia casi mueren. Los terroristas incendiaron su casa, y el calor extremo rompió la manija de la puerta de seguridad, dejándolos atrapados durante cinco horas entre el humo.
David y la Crueldad: David fue llevado a Gaza. En un acto de crueldad, lo separaron de su hija Emma, de tres años. La niña estuvo sola 10 días hasta que la encontraron. David fue sometido a tormentos psicológicos, llegando a confesar que fue obligado a construir su propia tumba y que llegó a pesar solo 48 kilos durante el cautiverio.
Ariel y 738 Días de Aislamiento: Ariel pasó 738 días secuestrado, totalmente aislado, sin comunicación, “hablando con las paredes” en una edificación, sin saber el destino de su familia.
Tras dos años (más de 700 días), los hijos de Silvia fueron devueltos con vida. Hoy, David y Ariel están recibiendo ayuda psicológica y física integral, ya que “Todo cambió para la familia de Silvia”.
La Abuela, la Esperanza y el Milagro de Messi
La liberación de David y Ariel fue un milagro que Silvia atribuye a la esperanza inquebrantable, una fuerza que la mantuvo viva incluso en la incertidumbre total. Durante la agonía, el esposo de Silvia llevó las fotos de los secuestrados al Papa Francisco en el Vaticano para pedir su bendición, un profundo acto de fe.
Y en el caos inicial del asalto, un hecho insólito dio la vuelta al mundo. La suegra de Silvia, de 92 años, se encontró de frente con los atacantes. Cuando intentaron llevársela, ella logró desviar la atención mencionando su origen argentino: “Sí, Messi es el mejor jugador de fútbol” y dijo haber nacido en el mismo lugar que él. Esta inesperada conexión humana hizo que desistieran de secuestrarla, aunque destrozaron su pizzería.
Un Mensaje de Paz sobre la Venganza
A pesar de la destrucción y el trauma, Silvia rechaza el odio. Su respuesta sobre la justicia es una lección de humanidad:
“Yo prefiero dar vuelta la página. Porque es otra guerra. Y a mí no me gustan las guerras… Prefiero la paz.”

Para Silvia, la victoria no es la venganza, sino la paz y la vida. Hoy, su mensaje para el mundo es claro: “Que la maldad se tiene que tirar a la basura y que el amor salga a flote… Hablar y hablar constantemente es lo que nos ayuda.”

