
Recientemente en una reunión comunitaria el detective J. García del departamento de policía de Warner Robins, dijo que la comunidad latina de su área no estaba denunciando los delitos de los que eran víctimas, por miedo a tener contacto con las autoridades.
En esa oportunidad García explicó que ellos estaban solo para recibir las quejas o denuncias y no para tomar represalias con las víctimas, pero sospechaba que todo eso tenía que ver con el clima de inseguridad y desconfianza hacia las autoridades que vienen teniendo las familias inmigrantes.
En la misma reunión estaba Sarahí Amaya, una empresaria en el ramo de los impuestos y el manejo de los negocios y las corporaciones en Macon, quien trabaja con contratistas, especialmente hispanos, y denunció, lo que parece ahora, un secreto muy bien guardado, que está dando paso a que, más personas caigan víctimas de este: Los están robando y ellos están presas del miedo.
“Como te estaba diciendo, muchas personas están siendo víctimas de este tipo de fraude porque se dedican a la construcción, a la pintura, a la electricidad, cualquiera”.

Del fraude al que se refiere Amaya, y que conoce de primera mano es al no pago por servicios prestados a obreros indocumentados.
“Cuando ellos hacen el trabajo, muchas veces no piden un “enganche” para el tipo de trabajo que van a desempeñar. ¿Y qué es lo que pasa? Que al momento en que ya le toca al builder pagarles, la constructora se hace como que pues, no te vamos a pagar y hazle como quieras”.
Amaya dice que parte de este problema se genera, primero porque no se hace un contrato, y es más difícil reclamar, y en segunda instancia, aprovechando el momento político enrarecido.
“Salen perdiendo, y muchos de ellos traen trabajadores a los cuales tienen que pagarles muchas veces de su bolsa, cuando se me hace muy injusto que ellos tengan que pagar de su bolsa por un trabajo que ya desempeñaron, y que muchas de esas personas, porque les dicen no tienes papeles o no tienes un seguro social válido, no te voy a pagar”
“El dinero ya está perdido”
Mauricio, uno de los afectados quien prefirió no habar el cámara, dijo que él empezó a trabajar con una de sus clientas en abril. “Yo le estuve trabajando en esa casa durante dos o tres meses. Y yo tuve que esperar que pasara lo que era el electricista, el plomero, para que ella me pudiera supuestamente terminar de pagar. Y ya de ahí me dijo que no tenía dinero para pagar”.
Raúl, dijo a NotiVisión Georgia, que la mujer había puesto cualquier clase de argumentos para demorarle el pago, incluso que otro trabajador la había robado, y le volvió a pedir que le ayudara con otra casa que tenía en el condado de Peach.
“Por ese mismo tiempo me dijo: oye, ¿será que me puedes ir por ahí por Fort Valley a hacer una cerca? Y yo le dije: sí, y se la fui a hacer. Llevé a mis trabajadores y yo les pagué con mi dinero, y tampoco me lo pagó.”
El hombre dice que ha buscado todas las formas para que la mujer le pague, así sean los gastos en los que él incurrió, pero no ha sido posible hasta que en un encuentro que tuvo con ella en un Home Depot surgió su verdadera intención.
“Y yo le dije: si no me paga, pues nos vamos a tener que ver en la corte, le dije. Y ella se empezó a reír y me dijo que yo no tengo papeles y no tengo ni cómo poder proseguirlo, ¿entiendes? Que el dinero ya estaba perdido”.
También pasa en Columbus

Danny Arencibia es un Realtor en la ciudad de Columbus y, por su trabajo, conoce el costo que conlleva para los contratistas sacar adelante sus obras. Eso significa que no pagarle por las mismas puede conducirlo a la quiebra.
“Cuando un contratista agarra un trabajo de un cliente, ese trabajo puede costar de cinco mil dólares. Un trabajo fuera de casa, adiciones, remodelaciones, cosas así. Esos trabajos cuestan mucho dinero, los materiales cuestan mucho dinero”, dijo el empresario, quien ha documentado al menos dos casos en los cuales contratistas de su ciudad no han querido pagarles a los subcontratistas.
“Cuando se termina el trabajo y es hora de cobrar, llegan y los contratistas le piden: ok, para que te dé un cheque, para que pase bien, necesito tu número de licencia. A veces solamente le dan el cheque y sabiendo que no lo van a cobrar, paran el cheque. Se llama un stop payment. La señora llama al banco, mira, se fue este cheque, el trabajo no se hizo bien, tengo que parar el cheque ahora mismo. Y cuando llegan a cobrar, pues imagínate, el cheque no sirve. Cuando van para atrás al contratista, necesito tu número de licencia. Ah, pero Fulano, ¿tú sabías que yo no tengo licencia? Por eso te estoy cobrando menos de la mitad de lo que cuesta este trabajo. Ah, pues entonces no te puedo pagar”
Lo peor, según Arencibia, es que la misma policía está preocupada, ya que reciben las denuncias por terceras personas y no por los afectados, debido al miedo que tienen en estos momentos.
“Hace un par de meses, me llamó la oficina de la policía en Columbus, Georgia, y dice Dani: necesitamos ayuda; no sabemos qué hacer. Hay gente llamando, pero no a nosotros, están llamando a gente para que llamen a nosotros, y entonces no quieren hacer un reporte”, dijo el hombre preocupado por lo que está pasando.
Una comunidad que aporta
Según un informe titulado El Estado de la Comunidad Latina de Georgia, la participación de los latinos en el sector de la construcción era un 11,7 % en el ámbito económico. Sobre la participación laboral para el año 2023 en Georgia, los hispanos representaban aproximadamente el 25,8 % de la población empleada en la construcción, es decir, uno de cada cuatro trabajadores era hispano.
Consultamos para este caso, al cónsul de protección y asuntos legales del Consulado General de México en Atlanta, y esto es lo que nos dijo sobre el trabajo que ellos llevaban a cabo en estos casos.
“¿Qué es lo que hace el Departamento de Protección? Es realmente dar una orientación y canalización para las autoridades correspondientes locales. ¿Qué es lo que hacemos? Brindamos asesoría totalmente en materia informativa. ¿Por qué? Porque no sustituimos una representación legal”, dijo Oscar Samaniego, cónsul de protección.

“Lo que sí tenemos a bien dentro del departamento es el programa de asistencia legal externa. ¿Qué es esto? Son abogados en diferentes ramas del derecho, incluida la laboral, que apoyan este tipo de asuntos”, anotó.
Debido a su experiencia, el funcionario advierte que las personas deben despojarse del miedo y denunciar, aunque, en la práctica, muchos dejen de hacerlo.
“Si existe alguna cuestión en materia laboral, pueden acercarse con nosotros vía telefónica o si están por la zona, pueden acercarse directamente al área de protección. Voy a repetir el número de teléfono. Lo hago constantemente para que la comunidad…lo tenga en mente para cualquier circunstancia o situación. Pueden comunicarse con nosotros. 404-736-4141”.
El cónsul Samaniego recordó que las personas independientemente de su estatus migratorio tenían derecho a reclamar sus salarios o a cobrar por trabajos realizados, sin perjuicio de que, estas quejas los fueran a afectar, y que, incluso, como son procesos que algunas veces demoran, si la persona regresa a su país, pueden aun seguir reclamando su dinero y recibirlo en el exterior.
¿Qué hacer?







